
La alcoholemia de 2 gramos por litro de sangre corresponde a un estado de intoxicación severa, muy por encima del límite legal para conducir. Alcanzar este nivel supone haber ingerido una cantidad de alcohol puro que el organismo ya no puede metabolizar a medida que llega. Comprender el mecanismo de cálculo detrás de esta cifra permite entender por qué un nivel así pone en peligro la salud.
La fórmula de Widmark aplicada al cálculo de alcoholemia
El nivel de alcohol en sangre no se adivina por el número de copas consumidas. Se calcula gracias a la fórmula de Widmark, que relaciona la masa de alcohol puro ingerido con el peso corporal y un coeficiente de difusión propio del sexo.
La fórmula se expresa así: alcoholemia (g/L) = masa de alcohol puro (g) / (peso corporal en kg x coeficiente de difusión). El coeficiente es de 0,7 para un hombre y de 0,6 para una mujer, lo que refleja la diferencia en la proporción de agua en el organismo.
Para determinar qué cantidad para 2 gramos de alcohol es necesario conocer con precisión su peso, su sexo y la cantidad de alcohol puro absorbida. Sin estas tres variables, cualquier cálculo sigue siendo aproximado.
Calcular la masa de alcohol puro en un vaso
Cada bebida alcohólica contiene un porcentaje de alcohol volumétrico indicado en la etiqueta. Para convertir este volumen en gramos, se utiliza la densidad del alcohol puro: un litro de alcohol puro pesa 800 gramos.
Un vaso de vino de 10 cl a 12° contiene por lo tanto: 0,10 L x 0,12 x 800 = 9,6 g de alcohol puro, es decir, aproximadamente 10 g. Este principio se aplica a todas las bebidas: una jarra de cerveza de 25 cl a 5° da 10 g, un vaso de whisky de 3 cl a 40° también da aproximadamente 10 g.
Esta equivalencia explica la noción de vaso estándar: en Francia, un vaso servido en un establecimiento de bebidas contiene teóricamente la misma cantidad de alcohol puro, independientemente del tipo de bebida, es decir, aproximadamente 10 g.

¿Cuántos vasos para alcanzar 2 g/L según el peso y el sexo?
Al invertir la fórmula de Widmark, se puede estimar el número de vasos necesarios para alcanzar una alcoholemia teórica de 2 g/L. El resultado varía considerablemente según el perfil.
Tomemos un hombre de 80 kg. Para alcanzar 2 g/L, la masa de alcohol puro necesaria sería: 2 x 80 x 0,7 = 112 g, es decir, aproximadamente 11 vasos estándar. Para una mujer de 60 kg: 2 x 60 x 0,6 = 72 g, es decir, aproximadamente 7 vasos estándar.
| Perfil | Peso | Coeficiente | Alcohol puro necesario | Vasos estándar (aproximadamente) |
|---|---|---|---|---|
| Hombre | 80 kg | 0,7 | 112 g | 11 |
| Hombre | 65 kg | 0,7 | 91 g | 9 |
| Mujer | 60 kg | 0,6 | 72 g | 7 |
| Mujer | 50 kg | 0,6 | 60 g | 6 |
Estos números suponen que todos los vasos se consumen rápidamente, sin tiempo de eliminación. En la práctica, el organismo comienza a eliminar el alcohol desde la absorción, lo que modifica el resultado real.
Eliminación del alcohol y factores que distorsionan el cálculo teórico
El hígado elimina el alcohol a un ritmo medio de 0,10 a 0,15 g/L por hora. Este ritmo es constante: ni el café, ni el agua fría, ni la actividad física lo aceleran. Nada permite acelerar la eliminación del alcohol por el hígado.
Esto significa que una persona que ha alcanzado 2 g/L tarda entre 13 y 20 horas en volver a cero. Beber durante varias horas reduce el pico de alcoholemia en comparación con un consumo rápido, pero la cantidad total absorbida sigue siendo la misma.
Las variables individuales
La fórmula de Widmark proporciona una estimación, no una medida exacta. Varios factores modifican la absorción y la difusión del alcohol:
- El estado del estómago: beber con el estómago vacío acelera el paso del alcohol a la sangre, ya que la ausencia de comida reduce el tiempo de estancia gástrica.
- La velocidad de consumo: beber la misma cantidad en una hora o en cuatro horas no produce el mismo pico de alcoholemia.
- La composición corporal: a peso igual, una persona con más masa grasa alcanzará un nivel más alto, ya que la grasa no fija el alcohol como lo hace el agua corporal.
- El estado del hígado: una esteatosis hepática o una patología hepática crónica ralentiza la capacidad de eliminación y aumenta la duración de exposición a un nivel alto.
Estas variables explican por qué dos personas que beben la misma cantidad no alcanzan el mismo nivel. El cálculo sigue siendo un orden de magnitud, nunca una garantía.
Riesgos sanitarios reales más allá de 2 gramos de alcohol en sangre
A 2 g/L, los efectos en el organismo superan con creces la simple embriaguez. La coordinación motora se ve gravemente alterada, el tiempo de reacción se alarga considerablemente y el juicio desaparece casi por completo.
Más allá de este umbral, el riesgo de coma etílico se vuelve concreto. El coma etílico suele ocurrir alrededor de 3 g/L, pero personas con bajo peso corporal o una tolerancia reducida pueden estar expuestas desde 2 g/L. Más allá de 5 g/L, el pronóstico vital está comprometido.
Salud Pública Francia recuerda en su estrategia 2026 que no existe un umbral de consumo sin riesgo para el alcohol. Incluso consumos considerados moderados aumentan algunos riesgos, especialmente de cánceres y trastornos cardiovasculares. El alcohol también está presente en una proporción muy alta de situaciones de violencia, incluidas las sexuales.

Alcoholemia a 2 g/L y sanciones según el código de la carretera
En Francia, el límite legal para conducir se establece en 0,5 g/L de sangre (0,2 g/L para los conductores en periodo de prueba). Una alcoholemia de 2 g/L representa cuatro veces el límite legal, lo que automáticamente clasifica la infracción en la categoría de delito.
A partir de 0,8 g/L, conducir bajo la influencia del alcohol constituye un delito sujeto a sanciones penales. A 2 g/L, la retirada de 6 puntos, la suspensión del permiso y una multa elevada son sistemáticas, con riesgo de pena de prisión en caso de reincidencia o accidente.
El cálculo del número de vasos para alcanzar un nivel dado no sirve para definir un margen de maniobra. El organismo no reacciona de manera predecible, y la única certeza fisiológica sigue siendo el tiempo ineludible de eliminación por el hígado. Conocer la fórmula de Widmark es, sobre todo, medir la diferencia entre lo que se cree controlar y lo que el cuerpo realmente experimenta.